Un Estudio Muestra que el Tratamiento Puede ser Eficaz para la Enfermedad Renal Crónica, pero Aumenta el Riesgo de Hiperpotasemia

Un estudio reciente, llamado TOPCAT, evaluó los efectos de la espironolactona como tratamiento para las personas que viven con Enfermedad Renal Crónica (ERC) a las que también se les diagnostica insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, o HFpEF. Este ensayo incluyó a 3,445 pacientes con ERC que además tenían HFpEF sintomática. Fue un ensayo internacional en el que los pacientes fueron aleatorizados para recibir espironolactona o placebo. Luego se observó a los participantes durante 3.3 años para determinar el efecto del tratamiento.

Resultados del Ensayo

Un análisis de los datos recopilados de los 1,767 participantes Estadounidenses en el ensayo indicó que la espironolactona logró efectivamente el objetivo principal del estudio. Los pacientes que recibieron el tratamiento tuvieron resultados cardiovasculares mucho mejores, incluida una reducción en el riesgo de sufrir un paro cardíaco abortado, hospitalización debido a una insuficiencia cardíaca o muerte cardiovascular.

En última instancia, este estudio indicó una disminución en el riesgo de complicaciones cardíacas en un 12% en pacientes que recibieron espironolactona. Este porcentaje fue del 34% para los pacientes que tenían una eGFR de 60 o más. Un eGFR mide qué tan bien están funcionando sus riñones. Una eGFR de 60 o más se considera normal.

Desafortunadamente, sin embargo, esta prueba no fue una buena noticia.

Este estudio mostró que, si bien la espironolactona mejoraba los resultados cardíacos, también aumentaba el riesgo del paciente de desarrollar Hiperpotasemia. Además, disminuyó la función renal en los pacientes. Estas complicaciones se correlacionaron y la hiperpotasemia aumentó a medida que disminuía la función renal. La incidencia de estos efectos para aquellos que tuvieron una eGFR de 60 o más fue de 6.8 para los que tomaron sprionolactone y de 1.4 para los que recibieron placebo (por cada 100 años). Para los participantes que tenían una eGFR de 45-60, estos números fueron 11.9 para la espironolactona y 3.6 para el placebo. Para los eGFR que estaban por debajo de 45, fueron 14.7 para espironolactona y 5.3 para aquellos que tomaron placebo.

En última instancia, este estudio muestra que, si bien la espironolactona puede ser beneficiosa para algunos pacientes con enfermedad renal crónica, los pacientes deben ser monitoreados cuidadosamente durante el tratamiento. La vigilancia cuidadosa de estos individuos debería ayudar a limitar el riesgo de sufrir eventos adversos, como hipercalemia o disfunción renal.

Puede leer más sobre este estudio y sobre qué pacientes pueden ser adecuados para la espironolactona aquí.


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